Desconecta del estrés en tu casa de ciudad

Para muchas personas, nombrar ciudad es hablar de estrés. Posiblemente, porque no tienen las condiciones adecuadas de vivienda o de trabajo para evitar el agobio de la vida urbana, algo que se da con bastante frecuencia.

Rincón 7

Desconecta de verdad

Además de los consejos que puede darte tu médico o de las ideas que encuentres en los portales de salud, hay también modos de vida que facilitan la desconexión del estrés. La revista digital Good nos sugiere: desconectar del teléfono móvil, cerrar la agenda, no hacer varias cosas a la vez, aprender a acallar la mente, hacer ejercicio suave, organizar la casa con tranquilidad, mirar durante un largo rato hacia el jardín, leer un libro…Parecen evidentes, pero, a veces, no solo se trata de práctica, sino también de voluntad; un síntoma de estar estresados es la dificultad para salir de esa situación y poner en práctica lo que nos conviene.

De todos modos, cada persona debe identificar aquello que, realmente, le descanse. No nos dejemos llevar por la práctica habitual o lo que hacen los demás. Hay personas a quienes les libera del estrés practicar una hora de padel en gimnasio con sus amigos, otras a quienes les viene mejor leer un libro, hacer manualidades o pasear por el parque.

Rincón 5

Un lugar para descansar

La organización y decoración de la casa también ayudan a desconectar del agobio de la ciudad. Por supuesto que los espacios exteriores son los más adecuados para descansar, pero ¡ojo! sólo si son tranquilos, espaciosos; es decir, agradables. Un balcón que da a la Gran Vía de Madrid no es nada relajado, a no ser que esté cerrado herméticamente y con cristal doble. Procuremos, en la medida de lo posible, aislar nuestra casa de los ruidos exteriores, ya procedan de la calzada, ya de los vecinos.

Lo más común es que no podamos adaptar la casa entera, sino sólamente un rincón. Elijamos el más alejado del exterior: una habitación, por ejemplo, dedicada exclusivamente, a descansar. Pocos muebles, mucha luz y decoración suave son las claves, además de una cama, un buen sillón o una tumbona, una y una silla mesa cómoda. ¿Objetos? solo los que, emocionalmente, nos resulten agradables y proporcionen paz. Convirtámoslo en nuestro rincón favorito para aislarnos. Es muy importante que no lo usemos para trabajar ni otras obligaciones.

Si no tenemos una habitación disponible, busquemos rincones que puedan suplirla. Hasta el baño o la cocina pueden ser ideales; solo se trata de pararse a pensar cómo adaptarla. Fíjate en esta imagen y verás cómo es posible. La imaginación es poderosa para hacer lo imposible

Cocina descanso